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ANP Complejo Islote Lobos

Aspectos salientes de nuestra Diversidad


Descripción general del Área

Es un complejo de aproximadamente seis islotes formados por afloramientos de roca granítica, situado a unos 30 km al norte de Sierra Grande y a 20 km del balneario El Salado o también llamado Playas Doradas.

Incluye los islotes Lobos, La Pastosa, Ortiz Norte, Redondo, Ortiz Sur e Isla de los Pájaros, ubicados de norte a sur respectivamente.

El Islote Lobos es exclusivamente rocoso sin vegetación. El resto están cubiertos por sedimentos de arena, conchilla y guano, con vegetación arbustiva alta (hasta dos metros) y densa, con predominancia del jume (Suaeda divaricata) e incluyendo las zampas (Atriplex spp.), el llaullín (Lycium chilense), las jarillas (Larrea spp.), el palo azul (Cyclolepis genistoides), y la flechilla fina (Stipa tenuis).

En la zona intermareal aparecen el espartillo (Spartina densiflora) y el vinagrillo (Salicornia ambigua).

Se observan extensas restingas que conectan los islotes con la costa durante la bajamar, determinando lagunas de agua salada, pozos de marea y rocas emergentes.

En los islotes La Pastosa, Redondo e Isla de los Pájaros existen importantes colonias mixtas de aves marinas y costeras, incluyendo la colonia de Pinguinos de Magallanes más septentrional de América. En el islote Lobos reproduce el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) mientras que en los dos restantes nidifican otras aves costeras.

La zona es utilizada furtivamente para la pesca artesanal del pulpito patagónico (Octopus tehuelchus). Se registran otras visitas furtivas a los islotes.





Aves Costeras: Importancia Ornitológica

En el área se encuentra la colonia más septentrional de pingüino patagónico (Spheniscus magellanicus), de reciente formación y actualmente en expansión.

La colonia de gaviota cocinera (Larus dominicanus), de 3.700 parejas también se encuentra en expansión.

Anidan también el biguá (Phalacrocorax brasilianus), la garza bruja (Nycticorax nycticorax), la garza mora (Ardea cocoi), la garza blanca (Ardea alba), el pato crestón (Lophonetta specularioides), el ostrero común (Haematopus palliatus), el ostrero negro (H. ater), el jote cabeza negra (Coragyps atratus), el gaviotín lagunero (Sterna trudeaui), el gaviotín real (S. maxima), la gaviota cocinera (Larus dominicanus) y la gaviota capucho café (Chroicocephalus maculipennis).

Sitio de cría del gaviotín real (Sterna maxima), una especie con pocas colonias en el litoral Argentino.

Se observa la presencia de al menos otras 16 especies de aves acuáticas, incluido el flamenco austral (Phoenicopterus chilensis).

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Fuente: Aves Argentinas: Aicas de la provincia de Rio Negro (por Pablo Yorio y Marcelo Bertellotti).





Lobos marinos de un pelo. Ecología.

Varias de las islas que componen el ANP (Área Natural Protegida) Complejo Islote Lobos albergan poblaciones de lobo marino de un pelo (Otaria flavescens ). Esta especie de mamífero carnívoro pertenece al grupo de los pinnípedos (lobos marinos, focas y morsas): carnívoros adaptados a la vida acuática con cuatro extremidades en forma de aleta o remo.

Las diversas especies de lobos marinos son de la familia de los otáridos : poseen orejas pequeñas y punteagudas que sobresalen del pelaje detrás de los ojos, y que no están desarrolladas en las focas ni en las morsas. Los lobos marinos de un pelo deben su nombre a que su pelaje es corto y rígido (a diferencia de los lobos marinos de dos pelos que poseen una capa interna de pelo denso e impermeable que mantiene la piel seca, y una segunda capa de pelo rígido que cubre la primera y da el color al animal).

El lobo marino no es un animal migratorio, si bien es cierto que es capaz de realizar desplazamientos erráticos extensos y que se han registrado intercambios de población entre diferentes loberías. En las costas rocosas o playas llanas establece su territorio durante el período de reproducción, y se interna al mar en busca de alimento. Su alimento lo constituyen principalmente peces : corvinas, pescadillas, meros , lenguados, rayas y anchoítas, también consumen calamares y crustáceos y, eventualmente capturan pingüinos y otras aves marinas a las que sacuden violentamente para desprender las plumas.

Los lobos marinos de un pelo son de aspecto claramente leonino, el dimorfismo sexual es marcado : los machos -varias veces más pesados que las hembras- desarrollan gran musculatura en su cuello; sus hocicos son romos, cortos y anchos; y sus” melenas” muy abundantes ( pelaje de la cabeza y el pecho que es duro, corto y eréctil ). Los machos pueden medir hasta 2,50 m de largo y pesar 350 kg. Las hembras no desarrollan melena y pueden alcanzar los 2 m de largo y 170 kg de peso.

Para la época de reproducción, que comienza en noviembre-diciembre, los machos adultos se vuelven extremadamente territoriales : defienden su porción de playa y a las hembras que están en ella, de otros machos adultos. Así la población se reorganiza en numerosos “rebaños” formados por el macho reproductor o “sultán” y diez o quince hembras que forman su “harén”. El nacimiento de cachorros ocurre con mayor frecuencia a principios de enero, cada hembra tiene un sólo cachorro por vez. Enseguida de ocurrido el parto la hembra lame a su cría y así comienza a reconocerla por el olor. En poco tiempo empieza el cortejo, que puede durar algunos días, y luego la cópula. Una vez fecundada, la hembra recobra la libertad de salir del harén y entrar al mar a alimentarse o refrescarse. El período de gestación dura alrededor de once meses. La lactancia puede prolongarse por un año, la leche es rica en grasa y permite a la cría aumentar rápidamente de peso. Para comienzos de febrero los rebaños se van disolviendo gradualmente dado que ya sucedieron los nacimientos y las fecundaciones.

El lobo marino de un pelo es presa en el ámbito marino principalmente de tiburones, orcas y más al sur –en la región de Malvinas-, de focas leopardo. En tierra los cachorros pueden ser atacados por zorros y pumas.

Antigua es la relación entre el hombre y el lobo marino en el sector sur de nuestro país. Existe evidencia que tribus de aborígenes canoeros cazaban lobos con arpones miles de años antes de Cristo. Durante milenios se mantuvo esta explotación económica de los lobos marinos sin mayores alteraciones ambientales. Estos pueblos cazadores capturaban la cantidad de animales que podían consumir de forma más o menos inmediata y se hacía un aprovechamiento integral del cuerpo de las presas. Utilizaban la carne y la grasa para alimentación, las pieles para confeccionar vestimenta , carpas y sogas (con las cuales hacían también redes). Con las tripas y las vejigas se confeccionaban recipientes para guardar aceite de ballena o para conservar a salvo de la humedad piedras para encender fuego.

La situación cambió con la llegada de los europeos que inician primero una intensa explotación de la carne, el aceite y el cuero de lobo marino, que pronto se convirtió en verdadera masacre. Para mediados del siglo XVIII la actividad se incrementa, los lobos eran cazados para utilizar su piel y su grasa. Con la grasa se obtenía aceite para usar en la industria del cuero. Las pieles eran para talabartería y marroquinería. Las pieles de los cachorros –más finas- fueron utilizadas en peletería.

Luego de una serie de reglamentaciones oficiales que intentaban defender el recurso económico, en 1937 se prohibió la matanza de lobo marino de dos pelos y en 1940 se reglamentó la explotación del lobo marino de un pelo. La faena controlada de esta especie continuó en nuestro país hasta comienzos de la década de 1960. En la actualidad ambas especies están protegidas por ley nacional que impide y sanciona su captura.





Pingüino de Magallanes. Dinámica poblacional .

El Área Natural Protegida Complejo Islote Lobos posee (de acuerdo a la Ley de creación) una extensión costera de 8Km. de longitud , 1Km. desde la costa hacia el continente y se adentra 5Km. en el mar. Conformada por un conjunto de islas que reciben año a año una cantidad creciente de pingüinos de Magallanes (Spheniscus magellanicus).

La isla denominada “La Pastosa” (además de los islotes Redondo y De Los Pajaros) alberga desde el mes de septiembre hasta el final del verano/abril la pingüinera más valorada de la zona. Desde que se inició, este asentamiento de pingüinos de Magallanes en el ANP ha ido creciendo año tras año en cantidad de individuos que anidan en las islas, contando en las últimas estimaciones más de 4.000 nidos activos sólo en Islote La Pastosa.

La primer campaña de estimación poblacional que tenemos registro es del 31 de octubre de 2003, hecha por investigadores del Centro Nacional Patagónico (CENPAT-CONICET) a cargo del Dr. Bertollotti. En esa oportunidad no se registraron pingüinos ni en la isla Pastosa ni en la de los Pájaros, sólo se hallaron 45 nidos activos en el islote Redondo. El crecimiento poblacional ha sido evidente desde allí.

La llegada de estas aves, que nadan con la habilidad de peces, se produce escalonadamente, hemos constatado que ya el 12 de septiembre existe una pequeña parte de la población en la playa. A medida que van llegando se van ocupando los nidos, las parejas viejas ubican su antiguo nido y lo acondicionan, las parejas nuevas pelean por un nido ya existente y ubicado cercano al mar, o se ocupan de hacer uno nuevo excavando con sus patas el terreno aprovechando lugares donde la vegetación les proporciona refugio (deben proteger huevos y pichones de los depredadores aéreos como las gaviotas, gaviotines y palomas antárticas).

A fines de septiembre la hembra pone dos huevos blancos con cierto toque verdoso, producto del apareamiento producido durante un descanso en la migración, o recién a la llegada a la isla. Tanto como el acondicionamiento del nido, la tarea de incubación de huevos y cría de pichones es compartida por ambos miembros de la pareja. Luego de alrededor de cuarenta días de incubación nacen las crías que son alimentadas con alimento regurgitado por los padres: peces y calamares pequeños , crustáceos (krill) y pulpitos, que obtienen introduciendo la cabeza en la boca de los padres y tomando el alimento en forma de pasta blanda parcialmente digerida.

En noviembre también llegan los juveniles de un año, sexualmente inmaduros, con el propósito de mudar sus plumas. No son confundibles con los adultos: sus plumas son más grises sin esa división tan marcada entre pechera blanca y espalda negra y sin franjas blancas. Poco después de llegar se les erizas las plumas y se les hincha la piel: poco a poco las nuevas plumas van creciendo y el plumaje juvenil se va desprendiendo. Mientras sucede este período de muda los juveniles no pueden adentrarse al mar pues no tienen la protección impermeable de las plumas, y sobreviven consumiendo sus reservas de grasa y algunos pocos organismos que quedan en la playa en bajamar. Cuando culmina la muda, los juveniles, que ahora sí tienen plumaje de adultos, se precipitan hambrientos al mar.

Cuando los pichones están crecidos y pueden caminar algunos adultos de la colonia los entrenan para la natación y la pesca en alguna caleta de agua tranquila, antes de adentrarse al mar para la siguiente migración.





Principios

  • 1
    El ecoturismo es un segmento relativamente nuevo del turismo de naturaleza, distinguiéndose por incluir en su conceptualización la experiencia educativa interpretativa, la valoración de las culturas tradicionales locales, la promoción de la conservación de la naturaleza y el desarrollo sostenible. A diferencia del turismo de caza y pesca, utilizan los recursos naturales de forma INDIRECTA, es decir, nada es sacado del ambiente, sólo es apreciado (Kinker, 2002). De esta manera se puede decir que Ecoturismo consiste en una interacción con el medio natural, que permite visitar las áreas que necesiten preservación, permitiendo así acciones de educación ambiental con el desarrollo socioeconómico local, todo causando un bajo impacto. Así, la práctica del ocio en contacto con la naturaleza, basada en acciones de educación ambiental, permite al público internalizar actitudes, que resulta en cambios de comportamientos. Tal hecho permite que el individuo cambie, internamente, su forma de actuar ante el medio ambiente a su alrededor, de modo que resulte más adelante en un cambio de comportamiento, mejorando su calidad de vida.
  • 2
    Tal como está previsto en la ley 2669 y la Resolución Nº 068/SAYDS/2013, reglamentación de Manejo del ANP Complejo Islote Lobos, trabajamos para evitar que los vehiculos destruyan la flora natural dejando marcas imborrables en este sector. Dicha normativa expone: "Se prohibe el ingreso al anp complejo islote lobos de vehículos, motocicletas y/o cuatriciclos por la zona de playa e intermareal que comprende los límites del anp, poniéndose especial énfasis en el acceso desde playas doradas. promuévase al efecto una campaña informativa y educativa conjuntamente con la municipalidad de Sierra Grande".
  • 3
    Tambien previsto en la Resolución Nº 068/SAYDS/2013, que recoje experiencias anteriores,"Se prohibe la caza, captura, aprehensión, muerte intencional o destrucción por cualquier medio de toda especie animal que habite en el ANP Complejo Islote Lobos, como así también se prohibe toda actividad de acercamiento a las especies con fines de persecución, acoso y hostigamiento y la aprehensión o recolecta de animales muertos". Por contrapartida, tampoco es deseable que los visitantes dejen objetos extraños en el lugar -que es otra forma de contaminacion- y se prevé el retiro de la basura hacia centros de tratamiento autorizados por el Municipio.



Testimonial


“Cada individuo percibe, reacciona y contesta diferentemente frente a las acciones sobre el medio. Las respuestas o manifestaciones son, por lo tanto, resultado de las percepciones, de los procesos cognitivos, de los juicios y expectativas de cada individuo. Aunque ni todas las manifestaciones psicológicas sean evidentes, son constantes, y afectan nuestra conducta aunque la mayoría de las veces, inconscientemente. Así, el estudio de la percepción ambiental es de importancia fundamental para que podamos comprender mejor las interrelaciones entre el hombre y el ambiente, sus expectativas, satisfacciones e insatisfacciones, los juicios y conductas . ”

Faggionato, S. Percepção Ambiental.